Category: Historias y curiosidades


Cuando cada mañana nos tenemos que levantar temprano para ir al trabajo (aquel que tenga la suerte de tenerlo) la vida se nos puede hacer muy monótona. Todos los días nos pueden llegar a parecer iguales. ¿No habéis tenido nunca esta misma sensación?

Algo similar, pero mucho peor, es lo que le pasaba a Phil Connors, el personaje interpretado por el gran Bill Murray en Atrapado en el tiempo, película, por cierto, más conocida por la traducción literal de su título original (Groundhog Day) El Día de la Marmota.

El pobre Phil revivía el susodicho día una y otra vez sin posibilidad de escapatoria. Esta peculiar “condena” comenzaba cada día a las 6:00 a.m. bajo los sones de la canción I got you babe de Sonny & Cher.

Al igual que Phil, en más de una ocasión he querido destrozar de esa manera el despertador (en mi caso, mi móvil) y he llegado a odiar profundamente la melodía con la que me despertaba cada mañana. Así que el otro día tuve un arrebato un tanto friqui y… ¿adivináis que canción puse en mi móvil como despertador? 😉

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Hace poco pude disfrutar de unos días de vacaciones en Isla Cristina. Paseando por sus calles, mi novia y yo nos encontramos con una gran pantalla de cine, y sus correspondientes butacas, en la céntrica Plaza de la Paz. Se trataba de una de las numerosas proyecciones que durante dos meses, con motivo del festival internacional de cortos ‘Islantilla Cinefórum‘, se pueden ver en la Playa de Islantilla y en otros rincones de los municipios de Isla Cristina y de Lepe.

Contentos por el hallazgo, nos sentamos en las butacas para disfrutar de un poco de cine al aire libre. Empezamos a ver un corto llamado “Mi tío Paco”, el cual, nos estaba encantando. De pronto, la luz se fue en toda la calle… ¡maldición! (no fue esto lo que dije exactamente). Tras unos pocos minutos la luz volvió pero, desgraciadamente, ya no era posible por cuestiones técnicas continuar con la proyección… ¡nos quedamos sin ver el final!

Al volver a mi casa tras las vacaciones he podido, gracias a internet, encontrar el corto y verlo entero. Tanto me ha gustado, y tanto me ha costado verlo, que he decidido colgarlo en mi blog. Disfrutad de “Mi tío Paco”… ¡es genial!.

Durante los meses de noviembre y diciembre ha tenido lugar en Andalucía la última fase del rodaje de la producción hollywoodiense ‘Knight and day’. Concretamente en mi ciudad, Sevilla, ha supuesto todo un acontecimiento. No sólo por el rodaje en sí sino también por la presencia de sus dos protagonistas, Tom Cruise y Cameron Díaz, los cuales se han dejado ver bastante por la ciudad y, con su simpatía, han sabido ganarse a los fans sevillanos.

Al principio, el equipo de la película se “hizo dueño” de los alrededores del Ayuntamiento y de la Catedral. Allí se pudieron ver muchas persecuciones (de coches y motos) y muchos tiros. En esta parte del rodaje, los protagonistas aún no estaban en la ciudad, pues al ser escenas de alto riesgo, eran sus dobles los que las rodaban. En el caso de Cameron Díaz, como podéis ver en la foto central de más arriba, fue sustituida en alguna ocasión por un monigote.

Todo se desplazó después a la Plaza de Toros de la Maestranza y a los alrededores de la antigua muralla de la ciudad, donde hubo encierros al estilo San Fermín (estos americanos…). No contentos con eso se fueron a Cádiz (que en la película simulaba ser Pamplona) a rodar más encierros. Allí, tal y como trascenció en los medios, hubo problemas con algún que otro toro… pero no pasó a mayores.

También se rodaron más escenas en otros muchos lugares de Sevilla como en la Casa Pilatos, en la estación Santa Justa (fotos sobre estas líneas) o en los alrededores de la Plaza San Román. En este último enclave  el equipo  se topó con la Iglesia, más concretamente con la procesión de María Auxiliadora.  Por ello el rodaje tuvo que interrumpirse durante un tiempo, lo cual, fue aprovechado por los propios actores que se acercaron para ver pasar a la cofradia.

Para un antiguo alumno salesiano como yo, el ver a Cameron Díaz haciendo una fotografía con su móvil a la procesión de María Auxiliadora (como se puede ver en la imagen de más abajo) resulta, como muy poco, impactante. Y si encima lo hace al lado de mi ex colegio y junto al bar donde me he tomado más serranitos en mi vida, todavía más.

Según dicen los medios, Tom Cruise se marchó bastante contento de Sevilla. Se llevó una agradable impresión de los sevillanos y de la ciudad en general, cuyas calles y monumentos pudo visitar (de forma “privada“) durante su estancia en Sevilla. Una prueba de ello, es la reciente entrada en su blog personal donde ha querido dar expresamente las gracias a las poblaciones de Sevilla y Cádiz por el buen recibimiento y acogida que ha tuvo él y su familia.

Aunque las dos estrellas de Hollywood (o tres, si contamos con la esposa de Cruise, Katie Holmes) se hayan ido, es posible que vuelvan. Al menos, eso anunció el mismo Tom Cruise que habló de la posibilidad de que la ‘première’ europea se realice en Sevilla. Si es así, volveremos a verlos por aquí en junio de 2010.  Así pues ¡hasta pronto!

Fotografías: Diario de Sevilla

Esta semana se ha sabido que la productora 20th Century Fox tiene la intención de rodar en Sevilla el final de una película protagonizada por Tom Cruise y Cameron Díaz llamada ‘Wichita’. A raiz de esta noticia, se me ha ocurrido citar algunas de las películas que han tenido como plató a Sevilla.

Lawrence de Arabia

Escena de 'Lawrence de Arabia' rodada en la Plaza de España de Sevilla. A la izquierda de blanco está Peter O'toole, protagonista de la película.

De las cerca de 1.000 producciones (entre largometrajes, cortos y documentales) que se han rodado en Sevilla en cien años, la primera que tuvo una fama internacional fue, sin duda, ‘Lawrence de Arabia’ (1962).  Fueron varias las escenas en las que podemos ver rincones de la ciudad, en concreto son: la Plaza de España,  la Plaza de América, el Casino de la exposición, la Casa de Pilatos, y la esquina de la calle Vicente Alanís con Calle Arroyo.

Star Wars II

Natalie Portman y Hayden Christensen rodando en la Plaza de España de Sevilla una escena de 'Star Wars: Episodio II. El ataque de los clones'.

También en la Plaza de España fue donde se rodó otra de las grandes y populísimas producciones de Hollywood, ‘Star Wars: Episodio II. El ataque de los clones’ (2002). En ella, Natalie Portman (Padmé Amidala) y Hayden Christensen (Anakin Skywalker) paseaban por este lugar de Sevilla que simulaba ser el palacio de la ciudad de Theed en Naboo.

1492 conquista paraiso

Escena de '1492, la conquista del paraíso' en los Reales Alcázares de Sevilla. En la imagen, Sigourney Weaver y Gérard Depardieu.

En 1992, Ridley Scott decidió rodar parte de ‘1492, Conquista del Paraíso’ en los Reales Alcázares, más concretamente en el Palacio del Rey Don Pedro. En este caso, el alcázar era la residencia de la reina Isabel la Católica (Sigourney Weaver) quien recibía – en la escena en cuestión – la visita de Cristóbal Colón (Gérard Depardieu) que venía para convencerla de las bondades y el éxito asegurado que supondría apoyarle en su empresa de llegar por otra ruta a las Indias.

El Reino de los Cielos

Orlando Bloom, a la izquierda, en una de las escenas de 'El Reino de los Cielos' en los interiores de los Reales Alcázares de Sevilla.

Trece años después, en 2005, Ridley Scott quiso repetir y rodó en este mismo lugar, además de en la Casa de Pilatos, ‘El Reino de los Cielos’. Orlando Bloom, Eva Green y Jeremy Irons son algunos de los actores que pisaron el Palacio del Rey Don Pedro de los Reales Alcázares de Sevilla que, en esta ocasión, simulaba ser la residencia del Rey cristiano de Jerusalén allá por el siglo XII.

Sé de sobra que hay muchísimas películas más, y muy conocidas, que han sido rodadas en Sevilla (y ya no digamos si hablamos de toda Andalucía). Éstas son solamente cuatro que he querido destacar hoy. Más adelante, habrá tiempo de citar otras.

Siempre da gusto ir a los cines de verano. Tienen, sin duda, algo especial. Me encanta su ambientillo tan peculiar y diferente al de las salas que están durante todo el año.

Ver una película bajo el cielo estrellado de una noche de verano y sentir en tu piel una deliciosa brisa que te hace olvidar la espantosa calor que has pasado durante el día son placeres incomparables a los propios de una sala convencional de cine. Hasta los aperitivos suelen ser distintos a los habituales. Además, al proyectar filmes estrenados unos meses atrás, te permiten ver en la gran pantalla aquella película que por cualquier motivo se te escapó y no pudiste ver en su momento.

La mayoría de los pueblos y ciudades de Andalucía tienen su cine de verano. En ellos podéis disfrutar de una forma diferente y genuina de ver películas. En mi caso, me pasaré por el de Aracena y  el de la Diputación de Sevilla.

¡No dejéis de ir!

No sé si mosquearé a alguien diciendo lo que voy a decir, pero en general las películas del, a mi juicio, sobrevalorado Stanley Kubrick no me gustan nada. Quizá la única excepción sea la de ‘El resplandor’ que sí me gusta bastante.

Un aspecto de esta película que ha pasado desgraciadamente a la historia ha sido su doblaje en España. Uno de los peores que ser recuerdan. Kubrick, muy dado a controlarlo todo y perfeccionista hasta límites insospechados, quiso también supervisar los doblajes que se hacían en cada uno de los países de habla no inglesa. En España, donde normalmente se hace muy buen doblaje, esta supervisión significó un auténtico desastre.

Aunque el doblaje fue dirigido por Carlos Saura, las voces fueron  elegidas directamente por Kubrick. Y aquí es donde estuvo la equivocación. Para doblar a los protagonistas, Jack (Jack Nicholson) y Wendy (Shelley Duvall), eligió a Joaquín Hinojosa y Verónica Forqué respectivamente. Nadie duda de la profesionalidad de ambos, pero casi nadie duda en afirmar que son voces que desentonan totalmente y que carecen de la fuerza que la película necesitaba.

Como muestra os dejo con una de las escenas míticas de la película, quizá la más conocida de todas, en la que Jack intenta asesinar a su esposa Wendy con un hacha.

Es curioso cómo en ocasiones hay historias que, a pesar de no ser ciertas total o parcialmente,  se hacen tan populares que la mayoría de la gente da por hecho que son reales. Son las llamadas “leyendas urbanas” que nadie sabe dónde nacen pero que todo el mundo las conoce.

Algo parecido sucede con la frase más famosa de la historia el cine, según una  reciente encuesta de la página lovefilm.com. Se trata, concretamente, de la que supuestamente se pronunció en ‘Star Wars: Episodio V – El Imperio contraataca’: “Luke, yo soy tu padre”.

No se sabe muy bien el porqué, el caso es que la inmensa mayoría de la gente, a lo largo y ancho del planeta, está completamente segura de que esa frase se pronunció exactamente así. Cuando en realidad, tanto en la versión original como en la doblada por Constantino Romero (que la prefiero mil veces), lo que Darth Vader le dijo a Luke Skywalker fue: “No, yo soy tu padre”.

Abrid las oídos…

Rosebud

Ciudadano KaneEn 1941 Orson Welles dirigió y protagonizó ‘Ciudadano Kane‘, una película que está considerada como una de las grandes obras maestras de la historia del cine. La innovación en los recursos visuales y narrativos fue una aportación sensacional y sin precedentes hasta entonces.

La película cuenta la vida de Charles Foster Kane, un magnate de los medios de comunicación de finales del siglo XIX y principios del XX, el cual, muere en su mansión no antes sin pronunciar una última palabra aparentemente sin sentido: “rosebud“. Un periodista se interesa por este hecho y con el objetivo de conocer el significado de dicha palabra comienza una investigación con las personas que vivieron y trabajaron con Kane.

Es curioso, pero en la red hay divulgado un supuesto error de bulto que se atreve a afirmar que en la escena en la que Kane pronuncia la palabra “rosebud” y muere, nadie está en la habitación, por lo que nadie habría podido escuchar la palabra en cuestión y, por lo tanto, el hilo conductor del filme no tendría sentido.

No sé quien o quienes habrán difundido ese bulo, pero de lo que estoy seguro es que no han visto la película en su vida. Motivos: primero, la escena en la que Kane muere es un primer plano, por lo que es imposible saber si en esa habiatación había más gente o no; y segundo, casi al final de la película el mayordomo encargado de la mansión de Kane dijo haber estado presente en su muerte.

En fin… volviendo a lo importante. El personaje de Charles Foster Kane está inspirado en William Randolph Hearst que, además de ser un gran magnate de los medios de comunicación dueño de innuberables periódicos a lo largo y ancho de EEUU, fue como así decirlo el inventor de la prensa amarilla.William Randolph Hearst

Tan influyente fue su legión de periódicos, todos impregnados de su peculiar “estilo” periodístico, que cambió el rumbo de la historia. Más concretamente me refiero al incidente ocurrido con el buque norteamericano ‘Maine’ en 1898, y que desencadenó posteriormente en la guerra de Cuba entre EEUU y España, y que terminó con la pérdida por parte de España de la última colonia que le quedaba en América.

Fueron los incendiarios titulares de sus medios los que alimentaron la falsa noticia de que el hundimiendo del ‘Maine’ fue provocado por España, cuando en realidad fue un desafortunado accidente en el que ésta no tuvo nada que ver.

Hearst no estaba demasiado contento con que Orson Wells hiciera una película cuyo personaje principal estuviera inspirado en él. De hecho, hizo todo lo que tuvo en su mano para impedir que el filme viera la luz. No es para menos. Orson Welles no sólo le hacía una feroz crítica a su persona y a sus métodos sino que además no se le ocurrió otra cosa que escoger como hilo conductor principal de la historia una palabra concreta, “rosebud“, que era nada más y nada menos el apelativo cariñoso con que Hearst llamaba a cierta parte íntima de su amada.

¡¡Qué grande Orson Welles!!

Uno de los programas de cine que más me gusta de la radio, y que sin duda os recomiendo, es ‘El séptimo vicio’. Un espacio presentado por Javier Tolentino y que se emite en Radio 3.

Siempre me ha parecido muy curiosa la sintonía de este programa. Es una canción bastante extraña en la que suena la voz de alguien tarareando a ritmo de la música.  Cualquiera podría pensar que se trata de una canción folclórica de algún país del este de Europa… pero nada más lejos de la realidad. Todo tiene su lógica.

La melodía está tomada de la canción ‘Je cherche après titine’ de un tal Léo Daniderff, el cual, se ganaba la vida en esto de la música en la primera mitad del siglo XX. Pero es la versión tan personal que Charles Chaplin realizó en la película ‘Tiempos modernos’ la que realmente pasó a ser conocida en el mundo del celuloide.

‘Tiempos modernos’ es una de las primeras películas de la historia en las que se incluyó sonido. Esta es una película mixta en este sentido, es decir, que se combinan las partes mudas y las sonoras. En concreto, la escena en la que Chaplin canta esta canción es el primer documento sonoro que se tiene de su voz en una película.

En el film, Chaplin trabaja de camarero en un restaurante y en determinado momento se ve obligado a actuar ante el público y a cantar ‘Je cherche après titine’. Nuestro amigo no se sabía demasiado bien la letra por lo que optó por apuntarsela en los puños de la camisa.

Parecía un buen plan, pero en un arrebato del baile los susodichos puños salen volando. Ante la catástrofe que se le venía encima no se le ocurrió otra cosa que cantar mezclando palabras sin sentido, resultando con ello un idioma inventado a medio camino entre el francés, el alemán, el italiano y el inglés que al público finalmente fascinó.

A esta canción se la conoce como ‘la canción sin sentido’ (‘nonsense song’ en inglés) y ha pasado a la historia del cine. Normal, entonces, que en ‘El séptimo vicio’ hayan hecho su propia versión a modo de homenaje.

Ver escena mítica en: ‘La cancion sin sentido’.

Antes incluso de hacer la crítica de la última película que he visto en el cine prefiero descargarme insultando hablando sobre un grupo de adolescentes que eran gilipollas estaban sentadas cerca mía y que me impidieron disfrutar de la película todo lo que hubiera sido deseable.

Felices y contentos íbamos mi novia y yo cargados de palomitas y refrescos a nuestros asientos de la sala 20 del Nervión Plaza para disfrutar de una película presumiblemente alegre y divertida como era ‘Mamma mía!’. Cuando un rato antes, la cajera nos preguntó si nos parecía bien colocarnos en el centro de la fila 13 y nosotros aceptamos sin más, no teníamos ni idea del error tan grave que estábamos cometiendo.

Mientras ojeábamos una revista gratuita de cine, un escandaloso grupito de adolescentes se sentó justo detrás nuestra. En aquel momentó intuí que probablemente iban a molestar un poquito… pero me quedé corto.

Cuando empezó la película y sonó la primera canción de ABBA, sus ya habituales cuchicheos y risas se convirtieron en canto… ¡cantaban en voz alta! Ante esto me di la vuelta para llamarles la atención, y aunque no dije nada, sólo las miré, dejaron de cantar en ese momento. Fue un espejismo, ya que, en el resto de canciones volvieron a cantar aunque con un tono más bajo.

Sus risas y comentarios no cesaban… se reían hasta de lo que no tenía gracia. Especialmente molesta era la voz de una de ellas, profunda y ronca, que parecía consumidora habitual de aguardiente y tintorro.

Cuando ya todo se había resuelto en la película y estaba prácticamente terminada sonaron más canciones de ABBA, y las niñatas, ni cortas ni perezosas volvieron a cantar en voz alta y tocando las palmas.

Dos de las más escandalosas, las muy ignorantes, bajaron antes de tiempo creyendo que ya había terminado la película. Pude observar entonces sus perfiles en la oscuridad, una de ellas era menuda y la otra parecía tener el doble algo más del peso recomendado para su edad, juntas parecían el logotipo de Cuatro.

Sus padres tendrán que estar muy “contentos” con ellas. Los infelices demuestran ser inútiles a la hora de educar a una hija y el resto tenemos que sufrir las consecuencias.

En cualquier caso, de todo lo malo se aprende, y lo que he aprendido es que no es para nada recomendable ir al cine por la tarde. Mejor ir por la noche cuando es menos probable encontrarte con gente así.